Prontos, listos, ya: una cápsula de la infancia

El espacio ideal para leer este libro es en un viaje en auto y como segunda opción —en especial para los que se marean— en un lugar al aire libre. Foto: Andrea Miliani

Este libro brevísimo de la uruguaya Inés Bortagaray aborda los temores, las alegrías y las tristezas de una niña

Descubrí a Inés Bortagaray por accidente. Fui a una charla en la Universidad Diego Portales en el programa “Cátedra abierta en homenaje a Roberto Bolaño” pensando que hablarían sobre este autor y me llevé una grata sorpresa. La que habló —sobre su propia obra y sobre sus propios pensamientos en torno a la literatura— fue Bortagaray, y amé cada palabra de su discurso.

Esta autora uruguaya se dedica a escribir guiones para cine y además tiene textos en los que narra historias sobre la infancia y la juventud. Prontos, listos, ya es un libro muy corto ―mi edición tiene solo 78 páginas―, en el que  nos cuenta la experiencia de un viaje familiar en auto desde la perspectiva de una niña que va en el asiento trasero junto a sus dos hermanas y su hermano.

Prontos, listos, ya se puede acompañar con una empanada o con dulces y chocolates para ir a tono con el espíritu del texto. Foto: Andrea Miliani

Esta novela es una pequeña cápsula del tiempo que contiene tesoros muy preciados. No sabemos cómo se llama la protagonista ni qué edad tiene, pero podemos tener una idea porque se sabe la tabla de multiplicar y le encanta la del número 9. Además, a medida que avanzan las páginas, conocemos también sus temores, sus alegrías, sus tristezas y sus chistes favoritos.

Bortagaray emplea un lenguaje particular en Prontos, listos, ya . No es un cuento para niños y al mismo tiempo transmite tanta inocencia que hace que el lector se reste un montón de años. Acompañamos a la niña en sus divagaciones y también sentimos su urgencia por captar la atención de los padres o por tener el puesto de la ventana.

Mi lectura la hice en un parque del cerro San Cristóbal en Santiago en pleno verano y fue maravillosa. Pude sentir el calor que soportaban los personajes en su viaje. Foto: Andrea Miliani

En su charla, la autora explicó que a veces la narración en primera persona se considera egoísta y pop, y que ella —luego de varios años intentando escribir de forma más “seria”— entendió que su pluma y su voz captan una perspectiva íntima que está bien y que también es muy valiosa. Y así sentí la lectura, preciada.

Prontos, listos, ya me sacó risas y, al mismo tiempo, reflexiones. Sobre el tiempo, sobre la familia, sobre los hermanos, sobre crecer y especialmente sobre esos instantes únicos que en el momento encontramos tediosos y rutinarios. ¿Quién no peleó por el puesto de la ventana? Encontré esta lectura refrescante y perfecta para una tarde de playa o un paseo en un parque. Es tierna, conmovedora y graciosa.


El fragmento

“Me despierto de a poco, y de a poco comienzo a escuchar, con los ojos cerrados, la pelea entre mi hermano y mi hermana mayor. No hay aire en este auto. Se escucha una milonga en la radio, pero la radio está mal sintonizada. Las radios mal sintonizadas me dan tristeza. Mis hermanos gritan. Él dice Me toca a mí. Ella dice Faltan veinte kilómetros. Él dice Dame la ventana o la despierto y me la da ella. Ella dice No la despiertes. Ella es neutral. Suiza es neutral todas las veces, repito entre sueños. Entonces interviene mi madre: Basta, y mi hermano se queda mascullando un insulto nuevo y mi hermana responde diciendo Puto.”


El dato

La charla que dio en la universidad Diego Portales en Santiago de Chile está disponible en Youtube:


Sobre la autora

Inés Bortagaray nació el 22 de mayo de 1975 en Salto, Uruguay. Es una escritora y guionista licenciada en Ciencias de la Comunicación. Publicó su primera novela Ahora tendré que matarte en 2001, dirigida por el escritor Mario Levrero. En 2006 publicó Prontos, listos, ya y acaba de publicar en  2018 un nuevo libro: cuántas aventuras nos aguardan. También ha destacado como guionista, escribió junto a Ana Katz Mi amiga la del parque (en 2007) —largometraje con el que obtuvo el reconocimiento de Mejor Guión Internacional en el festival Sundance en 2016— y Una novia errante (2006) —la película ganó el premio Cine en Construcción de la Industria en el festival de San Sebastián de 2006—, trabajó en La vida útil con Federico Veiroj (2008-2009) —la producción obtuvo reconocimientos en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, el Festival de Valdivia, el Festival de La Habana, el Festival Internacional de Transilvania, el Festival de Estambul, el FICUNAM y el BAFICI— y otros proyectos como Tokyo Boogie, Otra historia del mundo,  El tiempo pasa y Luna con dormilones.

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